Se ha hecho tarde,
para ponerte las bragas
limpiar tus labios
y pintarlos de carmín,
sonreír forzosamente
y alzar la cabeza.
Se ha hecho tarde,
para los versos de tu garganta
para ese tercio de cerveza
que espera paciente en alguna barra
de algún bar.
Se ha hecho tarde,
para morderme las ganas
y exhalar el alma a tu oído
para llorarte en la hora bruja
y hacernos volar.
Se ha hecho tarde,
para fingir miradas huecas
limpiar su saliva de mi cuello
o mis sueños impregnados en la almohada.
Se ha hecho tarde,
para cambiar de disfraz
ocultarme en la noche
robar un beso en un portal
y que las mariposas tiemblen en el estómago.
Se ha hecho tarde,
para soñar con el horizonte
y creer en las moralejas de tus cuentos
para intentar ser normal
y no quien se desangra.
Se ha hecho tarde,
para guerreros y príncipes
de historias de nunca acabar.
Se ha hecho tarde
para volver a amar.
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